- A escondidas ¿verdad? No se lo vayas a decir frente a su padre - agregó él-
- ¡Nooo! ¿Te imaginas la escena? Ella preguntando -¿papá hacía esas cosas?- ¿Dónde guardo yo el sonrojo?
Reímos. Cerré la puerta tras sus pasos fuera de mi casa, fuera de mí…
No estábamos destinados más que a ratos, emparejados algunas veces por algunas horas. Sin embargo, un que_se_yo me aleteaba en el alma, cuando él anunciaba su llegada lanzando piedritas a mi ventana.
14 comentarios:
No se que me gustó más, si el cuentito o la foto!
¡Ohhh! ¡qué dulce eres! Gracias
Uff menudo panorama con la preguntita ja ja ja
Besazos enormes
Genial :D
Gracias por escribir jeje. Me encantó, enserio.
Un besazo!!!
anécedotas que se convierten en algo más que historias de vida, de amor...
te sigo :)
Muy dulce, muy bonito, muy tierno. Me encantó. Expresar mucho con pocas palabras es un arte. Gracias por compartir.
Siempre estupendos los post que nos dejas. Un placer poder volver por tu casa de nuevo.
Saludos y buen fin de semana.
Qué lindo! ^^
Abriles, llegué por casualidad, muy buena entrada, muy buen blog... voy a seguirte.
Un saludo.
Humberto.
qué bueno!!!!!..., necesitaba justo en éste momento un soplo de aire fresco como el que me diste al leer tu espacio...
un abrazo, Ricardo
Pobres padres, preocupados por enseñarles con cautela la realidad de la vida, y probablemente ya vengan de allí para contárnoslo a nosotros.
que tal..! pasaba a saludarte
y a invitarte a pasar por mi blog..
he subido un texto nuevo..
te dejo un fuerte abrazo!!!
Muy bonito texto, con sus pocas palabras me llegó con profundidad.
Que el paso del tiempo no nos robe nuestra esencia.
Hermoso tu blog, como sus imágenes.
Saludos desde Rosario.
Se te echaba de menos!
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