Tomé un taxi. Curioso, como todos los de su especie, el hombre preguntó qué hacía caminando por ahí a esas horas, sola.
_nada... que vine un rato al Cementerio de la Recoleta_ Respondí con natural malicia
El hombre se persignó asustado -¿sos de verdad?- preguntó observándome en el retrovisor.
Reí sin mirarlo. Tal vez las ojeras y el pelo suelto me delataban.
No dejó de mirarme con recelo y rompiéndo el silencio inventó una disculpa, habló de una leyenda: Una mujer-dijo- una mujer que en noches de tormenta toma un taxi frente al Cementerio de la Recoleta.
_Bueno, pero ahora no llueve_ agregó tratando de convencerse
... Cuando me dejó en la dirección indicada, comenzaron a caer las primeras gotas.-
13 comentarios:
Sólo tú sabes la verdad.
no imaginas lo que me divertí...
jajaja
qué genial, me encantó!
Mereció la pena el paseo. A veces lo ideal es ver tu propia sombra...
Me gusta esa fotografía!
Besos, muchos!
¿y desapareciste? ;)
la Recoleta tiene esos misterios..., qué bueno que los hayas mostrado con palabras!
un abrazo, Ricardo
Genial esta entrada! Me encantó!
No sé qué me gusta más, si la historia o la fotografía, muy buenas las dos. Haces bueno el dicho de que lo bueno si breve y de cuando en cuando, dos veces bueno.
Seria bueno saber cuales fueron los pensamientos del taxista cuando cerraste la puerta de su vehículo. Al dia siguente se consolaría pensando que había soñado. Seguro!
Hola!!
Muy lindo tu blog!
Te invito a chusmear al mío..
Hoy doble entrada: Revolvete y Life Unexpected.
Un blog para levantar los ánimos :)
Que sigas bien!
Bonito relato, un placer pasar a leerte.
que tengas una feliz semana.
un abrazo.
Me encanta niña ;))))
Besazos enormes
Paso a dejarte un abrazo cálido, espero que estés bien niña!
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